El viento helado sopla con vigor porque me encuentro alejada del cálido sol y para no extraviarme infinitas estrellas son las que sigo, realmente debo decir que todas ellas crean un paisaje brillante e inolvidable que se ha quedado guardado en lo más profundo de mi ser.
Más alla de lo que puedo imaginar está ese lugar y más allá de lo que puedo crear están todas aquellas cosas que no parecen realidad.
Allá donde se puede sentir el polvo de las estrellas muertas que dejan un brillo muy particular en la suave piel y donde se escucha la sinfonía universal, ahí donde al gritar el eco retumba una y otra vez en cada rincón, ahí donde está esa inmensa luz que alumbra en medio de esa oscuridad…ahí me encuentro yo.
Ahí me encuentro cantando al ritmo y a la melodía de los planetas, dibujando y pintando cuerpos celestes, siguiendo esa forma del espacio exterior, volando de aquí hacia allá debido al viento estelar.
Más allá de lo que se puede imaginar está ese lugar del cual no quiero irme jamás.

El viento helado sopla con vigor porque me encuentro alejada del cálido sol y para no extraviarme infinitas estrellas son las que sigo, realmente debo decir que todas ellas crean un paisaje brillante e inolvidable que se ha quedado guardado en lo más profundo de mi ser.

Más alla de lo que puedo imaginar está ese lugar y más allá de lo que puedo crear están todas aquellas cosas que no parecen realidad.

Allá donde se puede sentir el polvo de las estrellas muertas que dejan un brillo muy particular en la suave piel y donde se escucha la sinfonía universal, ahí donde al gritar el eco retumba una y otra vez en cada rincón, ahí donde está esa inmensa luz que alumbra en medio de esa oscuridad…ahí me encuentro yo.

Ahí me encuentro cantando al ritmo y a la melodía de los planetas, dibujando y pintando cuerpos celestes, siguiendo esa forma del espacio exterior, volando de aquí hacia allá debido al viento estelar.

Más allá de lo que se puede imaginar está ese lugar del cual no quiero irme jamás.